Antes que todo tu vida será infinitamente más feliz si antes de comenzar a cocinar buscas y pesas los ingredientes y máquinas que necesitas para trabajar, los franceses lo llaman ¨Mise en place¨, que significa todo en su sitio.

El tiempo es un ingrediente

El panqué es ¨pound cake¨ o pastel de la libra, es un postre que es muy fácil de recordar pues todos los ingredientes pesan una libra. Después de todos los pasteles que he aprendido a hacer éste ha sido siempre el favorito de mi esposo, así que seguramente lo verás mucho en mis redes, pues lo hago mucho

Me gustan los placeres inmediatos. Me quedo en mi cama unos minutos más después de la alarma, para dormir por otro rato. Me encantan las cotufas, rápidas, ricas, calientes. Un té. Prender una velita. Cuando estoy ahí, ilusionada, viendo a alguien a los ojos y pensando en todo lo que podría salir mal, pienso en su lugar también todo lo que puede salir bien. Y pienso en ese sentimiento en todo mi cuerpo que me jala hacia la otra persona. Y me lanzo. Y es tan rica la caída por un rato. Y cuando empieza a no serlo es raro. Es una cosa de un momento, y luego se sigue cayendo. Qué rico caer así, juntos. Qué rico atreverse. Mira, conóceme. Mírame toda abierta, estas son mis tripas y mis pensamientos. Quiero comerme los tuyos. Déjame imaginarme cómo eras de chiquito y hacer un diagrama de tu árbol genealógico. Me voy a memorizar tus pies, sólo necesito el tiempo suficiente. Aprendo de ti, viéndote. Hasta que tal vez nos vimos demasiado. ¿Cuándo se convirtió esta caída tan placentera en una más bien incómoda? Claro, romantizamos el dolor cuando estamos ahí, tranquilos. Decimos: ah, del dolor se aprende. ¿Cómo era que se sentía doler? Y el placer está ahí, inmediato, cerca. Qué bueno que me atreví a caerme, creo. También: ojalá me atreva a darme cuenta a tiempo de cuándo parar.
Me gustan los placeres inmediatos. Me quedo en mi cama unos minutos más después de la alarma, para dormir por otro rato. Me encantan las cotufas, rápidas, ricas, calientes. Un té. Prender una velita. Cuando estoy ahí, ilusionada, viendo a alguien a los ojos y pensando en todo lo que podría salir mal, pienso en su lugar también todo lo que puede salir bien. Y pienso en ese sentimiento en todo mi cuerpo que me jala hacia la otra persona. Y me lanzo. Y es tan rica la caída por un rato. Y cuando empieza a no serlo es raro. Es una cosa de un momento, y luego se sigue cayendo. Qué rico caer así, juntos. Qué rico atreverse. Mira, conóceme. Mírame toda abierta, estas son mis tripas y mis pensamientos. Quiero comerme los tuyos. Déjame imaginarme cómo eras de chiquito y hacer un diagrama de tu árbol genealógico. Me voy a memorizar tus pies, sólo necesito el tiempo suficiente. Aprendo de ti, viéndote. Hasta que tal vez nos vimos demasiado. ¿Cuándo se convirtió esta caída tan placentera en una más bien incómoda? Claro, romantizamos el dolor cuando estamos ahí, tranquilos. Decimos: ah, del dolor se aprende. ¿Cómo era que se sentía doler? Y el placer está ahí, inmediato, cerca. Qué bueno que me atreví a caerme, creo. También: ojalá me atreva a darme cuenta a tiempo de cuándo parar.

Antes que todo tu vida será infinitamente más feliz si antes de comenzar a cocinar buscas y pesas los ingredientes y máquinas que necesitas para trabajar, los franceses lo llaman ¨Mise en place¨, que significa todo en su sitio.